La controversia comenzó cuando el artista, compartió una imagen en sus historias de Instagram en la que aparece tocando una estela —una losa de piedra tallada con inscripciones mayas— mientras recorría el museo acompañado de su equipo. La publicación fue eliminada poco después de su publicación, pero no antes de que el hecho captara la atención del público y de las autoridades del museo.
En un comunicado oficial, el INAH aclaró que el contacto físico con bienes arqueológicos está estrictamente prohibido, debido al riesgo que representa para la conservación de piezas de alto valor histórico. El personal de custodia del museo intervino en el momento en que el artista colocó su mano sobre la estela y le recordó la norma, a lo que Bad Bunny retiró inmediatamente la mano.
Aunque la acción duró apenas unos segundos y no se reportaron daños a la pieza, el incidente generó una ola de debate en redes sociales sobre el comportamiento de figuras públicas en espacios culturales y el respeto a las reglas que aplican a todos los visitantes por igual. Algunos usuarios criticaron al artista por lo que consideraron una falta de respeto hacia el patrimonio cultural, mientras que otros defendieron que el intérprete actuó de manera inmediata al ser advertido por el personal del museo.
Las autoridades del INAH aprovecharon la ocasión para recordar la importancia de preservar el patrimonio arqueológico y cultural, y que las normas de conservación son universales para todos los asistentes, sin excepción de fama o estatus.
